lunes, 31 de mayo de 2010

Renovarse o morir

Artículo de opinión de Manolo Camacho.

Vaya por delante el agradecimiento eterno a la plantilla del San Roque que acaba de concluir la temporada más gloriosa en la historia de la entidad. El ciclo, de cuatro años en el mejor proyecto que se recuerda, puso el fin con el anuncio de que Ceballos abandonaba el banquillo por razones expuestas en el pasado reciente. Fue el mensaje para una nueva vida, para emitir agradecimientos varios, pero para cuadrar los méritos en un marco y exponerlo como una reliquia, que alcanzará valor incalculable con el paso de los años.

Hubo quien remarcó que era “renovarse o morir”. Asistimos cada temporada a fundamentos de cambios suficientes como para no ampararnos en las sorpresas. Así es la vida, variable y caminante, evolutiva. El fútbol supera todo eso.

Habrá jugadores que se sientan maltratados porque desde su fuero interno pensarán que deben seguir, que han hecho méritos para permanecer en la ola creciente, en el nuevo proyecto, disfrutando de la mejor afición del mundo. Es posible que estén cargados de razón. Pero asoman los ingleses, un proyecto nuevo y, en caso de que la línea hubiese sido continuista, sin mediar los británicos, me apuesto la derecha y la izquierda a que la plantilla hubiera cambiado tanto como se presume con la nueva historia. Baste echar un vistazo a lo que hizo Ceballos: cambio radical de una temporada para otra.

Muchos de los protagonistas han tocado techo esta temporada, luego el crecimiento es nulo. Es el fútbol, desmemoriado y cruel con los que piensan en contratos vitalicios. Es el caminar de la vida. Es renovarse o morir. Vaya por detrás, también, nuestro reconocimiento eterno.